2. "Los Clanes de la Luna Alfana",
o cómo sobrevivir en un mundo de locos y no acabar cuerdo perdido.

Esta novela pertenece a la etapa "metafísica", a la plena fiebre creadora de Dick y por ende, a su año más productivo; 1964. Para mí, se trata además de una de las más divertidas e hilarantes. Si otras tomaron como excusa las drogas, la semivida o las ucronías, "Los clanes de la luna alfana" adopta la locura como tema central y como "distorsionador" de la realidad, pues en mi opinión de eso se trata al fin y al cabo en todas sus novelas; distorsionar de mil formas los conceptos de real y humano para mejor captar su esencia ... o su falta de esencia.

Así pues, nos encontramos desde el primer capítulo, metidos de lleno en la conferencia de todas las clases de chalados que pululan por la luna alfana; paranoicos, esquizos, hebefrénicos, maníacos, depresivos, obseso-compulsivos ... Pronto queda claro que Dick empieza a relacionar las distintas formas de locura con otras actividades humanas consideradas "más normales". Así, las distintas formas de espiritualidad hebe (contemplativa y ascética) y esquizo (mística e impulsiva) hablan de la componente de locura existente en toda religión. "Los hebefrénicos deben ser más propensos a producir santos en éxtasis, mientras que los esquizofrénicos generarán fanáticos religiosos" En otro capítulo, más adelante: "tenemos la impresión de que no puede haber nada más explosivo en potencia que una sociedad en la que los psicópatas predominan y definen los valores y controlan los medios de comunicación. De eso puede resultar cualquier cosa imaginable; un nuevo culto religioso integrado por fanáticos, una concepción del Estado nacionalista y paranoica, una fuerza destructura y bárbara de tendencias maníacas ... " ¿Nos está hablando acaso de la sociedad americana actual? Buena crítica del amigo Phil al poder establecido que sufrió y sufrimos. Como diciéndonos que el poder, el nacionalismo, el militarismo, el imperialismo paranoide no son sino otra forma de locura. Y aún en otro. "Las diferentes subcategorías de desajuste mental deben encontrarse distribuidas como clases distintas (castas hindúes; los hebefrénicos, los intocables, los maníacos, los guerreros sin miedo ... los paranoicos, la clase dirigente, los obseso-compulsos, los funcionarios ritualistas ...)"

A partir del segundo capítulo entran en escena los protagonistas principales de la novela; en la Tierra supuestamente "sana" mentalmente hablando, la historia se centra en Chuck y Mary Rittersdorf, y su lucha post-ruptura matrimonial, demanda de divorcio incluida. ("la escisión binaria siempre es dolorosa; lo sé por un protoplasma que vivió aquí, pero resulta necesaria") Aquí Chuck es claramente el "alter ego" de Dick para esta entrega. De profesión técnica (escribe guiones para simulacros) y saliendo de una relación sentimental y yendo hacia otra, o hacia ninguna parte, impulsos suicidas incluidos. Mary Rittersdorf (aquí claramente su esposa Anne) es la personificación del lado oscuro de lo femenino, al menos desde la clara misoginia de Phil. ("Aquella misma mañana, al levantarse, la doctora Rittersdorf pudo haberse limitado a pensar que se pondría el jersey negro, sin pensar en otra cosa. Pero el cuerpo, el aparato ginecológico perfectamente concebido, estaba al corriente de la verdad") Asusta el personaje de Mary cuando expresa su pensamiento enrrabietado hacia su marido "Te costará mucho, tanto que nunca podrás terminar de pagar".

Merece mención especial Lord Running Clam, el caritativo e indiscreto fungo ganimediano, dotado de más empatía que muchos humanos y con el poder de leer y transmitir telepáticamente, es uno de los personajes más divertidos y absurdos de toda la producción dickiana. Su participación en el magistral quinto capítulo, donde uno a uno van pasando muchos personajes por el apartamento de Chuck, es memorable. Son hilarantes sus intervenciones (siempre viniendo desde el pasillo como si fuera una portera ... je, apuesto que es la caracterización de alguna vecina molesta de los Dick ;-)) como cuando husmea en la posible relación sexual entre Chuck y Joan.


Pero son muchos más los personajes involucrados en la trama, todos ajustable a ciertos "personajes-tipo" Bunny Hentman no es el primer "presentador-payaso" de la tele que aparece en relatos y novelas de Dick. ("Me gusta mucho gustarle a las mujeres hermosas; es por culpa del muchacho que hay en mí") Representa el poder opositor, siempre dentro del sistema (no como los jefes de secta Preston, Mercer, Goltz, etc, sino más bien como los ambiciosos Verrick, Eldritch, Loony Luke, etc) Tenemos también a Dan Mageboom, que no es una persona, sino un simulacro ("como todos - Dijo Mageboom. - ¿acaso importa?") ; una especie de Keith Pellig ("Lotería solar") pero más bonachón. A Joan Trieste, que se ajusta al prototipo dickiano de la "chica joven", la "otra", la "nueva". (bastante más inocente que la ex-mujer) En este caso dotada del extraño poder de hacer correr el tiempo hacia atrás en superficies reducidas. No tiene una componente sexual marcada (necesita ampliación de pechos... se comenta que las mujeres se someten a operaciones de dilatación de senos. Supongo que en el 64 esto aún no se hacía. ¿Otra acertada predicción dickiana?) sino que más bien corresponde al prototipo de "consejera" o "aliada" (Nancy Hacket?), que como se verá quedará relegada pronto en el plano sexual por Pat Weaver y la propia esposa. Por último el un tanto desdibujado Jack Elwood, el jefe, también una presencia constante en muchas novelas de Dick, que en este caso resulta ser un traidor (no te fíes ni de las intenciones de tu jefe)

Los personajes de la luna alfana son sólo ligeramente esbozados. Destaca Gabriel Baines, que pudiera ser otra encarnación de Philip, pero ahora desde el otro lado de la locura, con sabor paranoia (posible mensaje entre líneas del autor: hay que estar realmente loco para seducir a mi esposa Anne / Mary Rittersdorf ... aunque al final la que resulta ser loca es la propia mujer) En el sexto capítulo se vuelve a la luna alfana, pero de la mano del "santo" hebe Ignatz Ledebur. Es característico de muchas novelas dickianas esos ambientes "degradados" donde la miseria y el desorden (kippel, entropía) van ganando terreno indefectiblemente y sin remisión. ("Dejó correr el agua fría; haciendo una bola con unos papeles de periódico, frotó el fondo de la sartén, cubierta con costra") Así, el desaliñado hogar de Ledebur, sucio fregadero y gatos incluidos, está en la misma esfera que la putrefacción de "Ubik", el "después de la bomba" de "Dr. Bloodmoney" o la decadencia de la casa de J. F. Sebastián en "Sueñan los androides ...", por poner sólo un par de ejemplos. (¿Fueron duros aquellos días con el fregadero hecho una porquería sin los cuidados femeninos de Anne, ¿eh Phil?)

En esta novela más que en otras hay una marcada componente sexual, de la mano de la atractiva y cabeza hueca Patricia Weaver ("-"..." - dijo Patty, cosa que le sorprendió") y después de la propia Mary y sus revolcones con Gabriel y Chuck. Pat parece que esta metida en la historia un poco "con calzador" (" ¿Y la amiguita? -preguntó Jones-. ¿La metemos en la historia o no?"), no sabemos si por un súbito "calentón" del salido de Dick, ante la falta de cooperación de la "sosa" Joan Triestre. Aunque no es seguro si hubo o no hubo relación entre Joan y Chuck, se supone que sí ... si recordamos, la curiosa cámara Agfom que recoje lo que pasará en la siguiente media hora parece ser que registraría tal actividad, Joan dice una de esas frases que dan que pensaar ("Harías bien en entrar -le dijo Joan-. La película, de todos modos, ya está grabada") pero en palabras de Chuck "Siempre es posible -dijo Chuck- hacer algo en secreto. Sin que nadie lo sepa" (¿Autorreferencia? ¿Ese nadie incluye a los lectores? ¿Mensaje subliminal para su mujer?). Es curioso que en el noveno capítulo Chuck meta igual de apresuradamente a esta Patricia en el guión que Hentman le encargó, la historia dentro de la historia (¿Esta llamando payaso a su editor? :-PP) Lo que parece claro es la autorreferencia a la propia actividad de Dick, al pluriempleo, a los escarceos amorosos, a las noches en vela escribiendo SF pero en realidad sobre sí mismo, con ayuda de las anfetaminas ... ¡duro año 1964!, por no hablar de "la historia dentro de la historia", el espía Ziggy que intenta matar a su mujar telecomandando un simulacro de la CIA ..

Por todo lo dicho hasta aquí, a mi juicio se trata de una de las mejores y más características novelas del maestro donde se mezclan adecuadamente en curiosa ebullición casi todas sus obsesiones y temas recurrentes; la locura, el divorcio, los espías, los telépatas y pre-cogs, las drogas, la tele, los simulacros, los alienígenas. Para quienes conocemos ya un poco la vida y obra de Felipe, salta continuamente a la vista su grandeza en hilar historias y la miseria de su vida personal. (Carrére nos cuenta en su biografía, que por esta época Philip y Anne iban al psiquiatra, los dos intentando demostrarle que era su pareja quien estaba verdaderamente loca. Por supuesto, ganó Phil, quien logro que internaran a Anne ....)

Decididamente "Los clanes" es una historia suficientemente variada en ambientes, en hilos narrativos, en tonos, relaciones cruzadas y en confrontaciones como para atrapar la atención desde el principio. El propio Chuck, repasa en la luna alfana esas confrontaciones, que darían lugar a alianzas absurdas. Muchas de las novelas de PKD pueden estudiarse siguiendo esas "oposiciones", el protagonista suele encontrarse en medio de diversos grupos de poder que luchan entre ellos y rencillas personales entre varios personajes ... Otros casos muy claros son "Los Simulacros", "Los 3 estigmas de Palmer Eldritch", "Nuestros amigos de Frolix 8", incluso "Lotería solar" .... Con "Los 3 estigmas ...", "Lotería solar" y otros, tiene además otro punto en comun y es que la accion se desarrolla sobre todo en dos escenarios, la Tierra y otra luna o planeta ...

Pero más que la trama, en mi opinión, lo que da valor a esta novela es esa "constelación" de ciertas situaciones que rozan el clímax, porque la trama queda un tanto deslucida en su parte final. Pero no es la primera vez que Dick parece no acabar de redondear las novelas en su desenlace, después de los muy intensos y enrevesados "climax" a los que nos tiene acostumbrados hacia los 4/5 de las páginas. Un final un tanto simple, Mary es la loca, Chuck funda el clan normi, se reconcilian) no podía ser de otra manera de acuerdo a la vida personal de Philip) y los alfanos se quedan con su luna ... Es como si sus historias acabaran antes y las partes últimas no fueran más que un mero relleno, un trámite. O tal vez es que nunca dominó, tampoco personalmente, ese arte del cierre, del broche, del epílogo ... En cualquier caso, esta novela sigue teniendo suficientes puntos de interés, momentos delirantes y grandes virtudes en su tela de araña narrativa. Para mi gusto que está claramente entre las diez mejores de la producción dickiana.

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